Después de tres años

Todo terminó abruptamente, ¿era necesario alargar tanto esa despedida?
Si de cualquier manera te ibas a ir sin mirar atrás...

Dejando de lado las expectativas que pudieron llegar a aparecer, hablar de los planes que teníamos se sentía tan real, no quise dudar de tu palabra y elegí creer que todo siempre estaría bien.

Tuvimos nuestros altibajos pero siempre fueron por la misma causa, tres años esperé "pacientemente"; por lo menos más paciente que cualquier otra persona que se hubiera visto en la misma situación.

Y así como si nada hubiera importado, como si esas palabras de amor y aliento jamás se hubieran dicho te fuiste y desapareciste de todo mi mundo.

No pasaron más de 15 min para querer ir a buscarte y asumir de ser necesario la culpa de todo lo que se dijo ése día, pero sabía que si volvía a ceder, a pedir "perdón", seguiríamos en ese bucle eterno.

Estar dentro de esa burbuja se sentía tan bien, pero los instantes de realidad golpeaban fuertemente a la puerta que quería ignorar.

Me esforcé mucho por ignorarla, me trague un mar de lágrimas para poder seguir riendo a tu lado, aunque fuera un minuto, aunque fuera un segundo de tu compañía.

El estrés abre su paso por mi cuerpo, la depresión que asfixió con la almohada por las noches y la soledad de un "buenos días" o "buenas noches"

Y así después de tres años terminó.
Sin un adiós.
Sin un te amo.

Comentarios